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Ansiedad, angustia y estres
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Diferencias entre:

Ansiedad

Angustia

Estres

 

ansiedad 

Se trata de una señal que advierte sobre un peligro inminente y permite a la persona que adopte las medidas necesarias para enfrentarse a una amenaza

 


 

Por Alicia Gómez García

 



Ansiedad

La doctrina suele considerar que la ansiedad pertenece más al lenguaje científico porque puede ser medida y clasificada. Generalmente se la asimila al estrés, a la tensión, a sentirse nervioso. De hecho en la terminología médica es casi un sinónimo.

Sin embargo, realmente el estrés es una parte normal de la vida, de toda persona, que incluso en niveles bajos es hasta bueno, puesto que motiva y genera cierta productividad y ánimo en nosotros.

Así pues, analizando la definición exacta de ansiedad, vemos que es definida como una anticipación involuntaria de un daño o desgracia futuros, que se acompaña de un sentimiento desagradable o de síntomas somáticos de tensión. El objetivo del daño anticipado puede ser interno o externo.

Se trata de una señal de alerta que advierte sobre un peligro inminente y permite a la persona que adopte las medidas necesarias para enfrentarse a una amenaza.

Así pues es una sensación o un estado emocional normal ante determinadas situaciones y constituye una respuesta habitual a diferentes situaciones cotidianas estresantes. Por lo tanto, cierto grado de ansiedad es incluso deseable para el manejo normal de las exigencias del día a día.

Únicamente cuando sobrepasa cierta intensidad o supera la capacidad adaptativa de la persona es cuando la ansiedad se convierte en patológica, provocando un malestar significativo, con síntomas físicos, psicológicos y conductuales, la mayoría de las veces muy inespecíficos.

Lo que sí resulta dañino y que afecta a la salud de las personas, es tener un exceso de estrés o tener una respuesta fuerte al mismo. Ya que de manera persistente e inexorable, es cuando puede producirse la ansiedad.

Desde esta perspectiva por tanto, la ansiedad se define como una respuesta, como una reacción defensiva, al peligro, incluso, porque la seguridad de uno mismo se ha visto comprometida, y las respuestas de ansiedad, pueden llegar a ser hasta una alerta.

 

De ahí, que se agrupen en tres sistemas de respuesta humana, las respuestas de la ansiedad:

- Como síntomas subjetivos, cognitivos o de pensamiento.

- Como síntomas motores observables.

- Como síntomas fisiológicos y corporales. 

 Los primeros pueden ser tales como la preocupación, la inseguridad, el miedo o

el temor, la aprensión, los pensamientos negativos, la dificultad para la concentración.

Los segundos, la hiperactividad o la paralización motora, las conductas de evitación, los tartamudeos, los movimientos torpes.

Los terceros, ya se centran en síntomas cardiovasculares (palpitaciones, pulso rápido, tensión arterial alta), respiratorios (sofocos, ahogos, respiración rápida), neuromusculares (temblor, hormigueo, tensión muscular, dolor de cabeza tensional).

Son entendidos como “mecanismos humanos para la huida o para la lucha”, lo único que el humano por su propia evolución, ya no tiene que enfrentarse a animales o a peligros para su supervivencia.


 


La angustia

 

La ansiedad es signo de malestar en la cultura pero es dudoso que se pueda situar como síntoma, inhibición o angustia.

Porque si relacionamos la ansiedad con la angustia, esta última pertenece a lo subjetivo, mientras que la primera pertenece al orden biológico.

La angustia media entre el goce y el deseo, la ansiedad por el contrario, no.

Así por tanto, la ansiedad es el miedo a lo desconocido y tiene un significado interno. Más que una reacción frente a un peligro real es el producto de un estado emocional.
 

Mientras que la angustia es la reacción de un individuo frente a una situación traumática, cuando no puede dominar las excitaciones de origen externo o interno. Es un estado de tensión acumulada y no descargada. es una respuesta inmediata a la imposibilidad de satisfacción pulsional, instaurando la creencia de que la satisfacción es posible con cualquier tipo de objeto que responda a la inmediatez de la exigencia. Sin embargo, en la angustia no existe ese objeto ni la creencia en él.

 

 


 


Estrés

Es cierto que en la sociedad se confunde el término ansiedad con el de estrés o nerviosismo, dándosele una connotación negativa, y a veces con la angustia. Y realmente una situación de estrés, en una medida justa y oportuna, no es malo, sino todo lo contrario, es la forma de tenernos alerta, con cierta motivación, con una capacidad necesaria de reacción, que te haga tener respeto a ciertas situaciones que pueden plantearse en nuestras vidas.

Una situación real de ansiedad, con síntomas físicos, o subjetivos o cognitivos, sí debe asustarnos, o por lo menos avisarnos de que algo no va bien, y que estamos sufriendo una situación de estrés extrema que no seremos capaces de soportar.


Nuestras reacciones, nuestra sintomatología, nuestras somatizaciones, son una señal de cómo nos encontramos, hay que “oir a nuestro cuerpo”.

El uso que se le da sin saber, al término ansiedad, es inadecuado, ya que se utiliza de una manera “gratuita”, es decir, cualquier nerviosismo, o situación inesperada, para la sociedad ya es ansiedad, y los verdaderos padecimientos de ella, los que realmente la sufren, pasan a veces inadvertidos. Hoy en día todo es ansiedad, cualquier bloqueo. Ocurre lo mismo con las taquicardias, un término serio, que se utiliza coloquialmente para unas “simples” palpitaciones. Desmereciendo a aquellas personas que no se encuentran bien de verdad.

 

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